"La envidia"

 

Comentario del artículo La envidia de Lola Pons

    La envidia es un artículo, escrito por la conocida filóloga e historiadora de la lengua Lola Pons, que reflexiona sobre el sentimiento de la envidia, habitualmente relacionado con connotaciones negativas. No obstante, Pons plantea el tema desde un punto más histórico y lingüístico, que permite dar la vuelta a esta interpretación. Para ello, el escritor comienza con una breve anécdota sobre un alumno de filología que, tras sufrir un ictus, envidiaba la capacidad de sus compañeros de llorar por cosas tan triviales como un examen, lo que hace que el lector conecte y empatice con esa envidia, que no es precisamente mala. 

    Avanzando por el texto, la autora establece un recorrido histórico y lingüístico de la palabra "envidia", incidiendo especialmente en su riqueza, ya que inicialmente dicho término aludía a "una mirada dañina" y, en la actualidad, ha derivado en expresiones como "envidia sana", con intención de rebajar su connotación negativa. Todo ello, arroja luz sobre la adaptabilidad del concepto de la envidia a los diferentes contextos sociales y lingüísticos surgidos a lo largo de la historia, lo que demuestra que la envidia es una emoción de gran importancia para la experiencia humana. 

    Tras la contextualización histórica, la reflexión pasa a un tono más personal cuando la autora habla de "retroenvidia", refiriéndoselo a la envidia y nostalgia del pasado antes de la pandemia de 2020, que nos privó de la normalidad como la conocíamos. Este término apela a al sentimiento contemporáneo y generalizado de que la pandemia ha trasformado nuestra manera de mirar el tiempo en el que vivimos. Por lo tanto, la "envidia" y la denominada "retroenvidia" se convierten en un concepto central para conectar las experiencias individuales como un fenómeno colectivo, haciendo que los lectores validen y reconozcan sus propias emociones con respecto a la "nueva normalidad" post Covid-19. 

    Asimismo, el artículo permite al lector quedarse con un buen sabor de boca, donde la envidia deja de verse como algo negativo, para abrir la puerta a los sentimientos compartidos. No cabe duda de que los sentimientos son individuales, pero lo que nos hace humanos es la capacidad de empatizar los unos con los otros y crear sensaciones colectivas. De igual manera, si bien los sentimientos pueden ser negativos o positivos, siempre tienen una parte común para todos aquellos que hemos vivido una misma realidad, que nos recuerda de dónde venimos y nos proyecta hacia el futuro. 


 


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